
Unas mayores, muy mayores, y otras jóvenes, muy jóvenes. Las primeras lo han pasado mal, muy mal. Las otras intentan que no se repita a historia de sus madres, de sus abuelas y, en general, reciben con alegría y agradecimiento todas las pruebas de solidaridad que se les ofrecen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario