
Esta es una de las calles que recorro diariamente par ir desde el internado hasta la parroquia... hay poco menos de dos kilómetros. Las casas son todas bajas, excepto doce o quince que tienen dos alturas y el "rascacielos" que están construyendo, que creo que tiene cinco. Cada día los "patojos", por turnos, deben llevar de sus casas cazuelas para cocinar una "refracción" que les dan a mitad de la mañana, que consiste en arroz y fríjoles.

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