

La eucaristía del domingo de Resurrección tuvo el mismo "éxito" que el resto de las celebraciones: lleno total. Aquí se puede ver el altar "maya" que se monta junto al altar "cristiano". Eso sucede en todas las Eucaristías. En esta ocasión la singularidad consiste en que está "dibujado" con frutos del campo: mazorcas de maíz y frutas. Al final de la Eucaristía el celebrante, en la calle, bendice todo lo que le ponen por delante, especialmente agua, cerillas, velas etc.

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